Día 3: Holodomor en Ivanno-Frankivsk
En los años 30 Ucrania, como parte de la Unión Soviética, estaba siendo gobernada por mano de hierro por Joseph Stalin. Stalin fue aquél hombre que tenía que tener un control al milímetro de todo y tomaba desde decisiones militares de cuándo y cómo invadir un país, hasta los centímetros que debía de medir una bayoneta. A los ojos de Stalin Ucrania era su granero, ya que por ese entonces producía el 27% de todo el grano de la Unión Soviética.
Pero Stalin quería más. Mandó la colectivización de tierras agrícolas con el fin supuesto de que producieran más. En su mente, si todas las tierras pertenecían al estado serían más productivas. Obviamente a los campesinos no les gustó que les quitaran sus sustentos de vida por lo que comenzaron no solo a manifestarse, si no que después incluso a atacar y matar a los funcionarios soviéticos que iban a confiscar sus tierras. Stalin primero intentó dividir a la gente diciendo que eran los grandes terratenientes los que no querían la colectivización y que a ellos no les importaban los campesinos trabajadores. Stalin apresó y envió a 75.000 de estos supuestos ricos terratenientes agitadores a lugares remotos en Siberia y Kazajistán a trabajos forzosos.
Poco a poco el resto de campesinos fueron siendo oprimidos y el poco grano que les quedaba, que mucho era para poder ellos sobrevivir, les era requisado por las autoridades soviéticas. Gente comenzó a morir de hambre en Ucrania pero el partido comunista prohibió el uso de la palabra “hambruna” en cualquier comunicación.
Como la producción agrícola no estaba despegando como Stalin deseaba a pesar de la colectivización, él, dentro de su constante paranoia, decidió que el problema era que no se estaba empleando suficiente fuerza para la confiscación de tierras, y que el hecho que los jornaleros no dieran su grano no era por supervivencia, si no por subversión al aparato comunista. Había que destruirlos. Stalin mandó ahora que aquellos pueblos que no cumplieran con las cuotas de grano establecidos se les cortarían suministros básicos como cerillas y keroseno, además de que ahora se les confiscaría también su ganado y demás animales. Esto, obviamente provocó un agravamiento de la hambruna en Ucrania habiéndose reportado incluso casos de canibalismo. Al final, unas 4 millones de personas (1 de cada 8 habitantes del país) murió en Ucrania por la hambruna entre 1932 y 1934.
A este evento de gran hambruna se conoce en Ucrania como “Holodomor (matar de hambre)”. Y yo no lo sabía pero, el cuarto sábado de noviembre se conmemora a las 4 millones de víctimas que perecieron por una política que supuestamente debía de producir más comida. Aunque bueno, al final sí se consiguió aumentar en un 13% la producción de grano, aunque a un enorme precio como hemos visto. Quizás incluso había más granos disponibles ahora que había menos bocas que alimentar y de ahí ese “incremento”.
Numerosas casas y establecimientos colocan velas en sus ventanas para conmemorar a los fallecidos. Estas numerosas velas se confundían hoy en día con las numerosas velas que los habitantes encienden debido a los cortes de luz ocasionados por los ataques de, una vez más en la historia, los rusos.
Esta noche íbamos andando por las oscuras calles de Ivanno-Frankivsk, con velas iluminando las ventanas de ambos lados de la calle (¿era por conmemorar a las víctimas de Holodomor o para alumbrarse debido a los cortes de luz por los ataques rusos?) en dirección a la casa de Svitlana y su familia quienes nos habían amablemente invitado a cenar.
Svitlana tiene una familia numerosa. Son 10 integrantes contando a ella, su marido y 8 hijos. No obstante, el marido y los 3 hijos varones mayores no estaban en la cena. Alumbrados por la luz de las velas en este viejo piso soviético, Svitlana nos comentó que ella y 5 de sus hijos huyeron de la región de Zaporiyia para escapar de la guerra, haciendo una peligrosa travesía ya que tuvieron que atravesar la línea de frente pasando de zonas ocupadas por los rusos a territorio ucraniano. Su marido e hijos varones se habían quedado atrás para defender su casa y sus tierras en el campo. Sabían que si todos huían esas propiedades quedarían confiscadas por los rusos así como había sucedido décadas atrás durante la colectivización. Svitlana había perdido toda comunicación con la mitad de su familia que quedó bajo la ocupación rusa. Quiso ella ya no contarnos más detalles y nosotros no preguntamos más.