Día 12: Shiraz…. bla bla

A Shiraz se le conoce como la ciudad de las flores y poetas, ya que aquí vivieron y murieron los poetas Hafez y Sa’di. También se le refiere como la capital cultural de Irán. Antes de la revolución del 79 aquí era un centro efervescente de poetas, artistas y escritores.

La ciudad es también capital de Fars, provincia a la que debe su nombre la actual lengua farsi.

Estamos cerca del Golfo Pérsico y los rostros de algunas mujeres se esconden tras pequeñas máscaras de metal que se unen a su velo.

La historia de Shiraz tiene unos 4.000 años, cuando aparece mencionada por primera vez como “Tirazis” en unas arcillas de Elam en el año 2000 a.C. Esta ciudad resistió imperios y conquistadores. Atrajo a pensadores y artistas, rebautizándose así la ciudad como Dar al Elm (La Casa del conocimiento) durante épocas árabes.

Y fue precisamente en esta época árabe (693 d.C. - 1300s) que la ciudad conoció su época dorada. Shiraz había estado creciendo comercialmente por encontrarse cerca de Persépolis antes de la llegada de los árabes, y cuando estos llegaron se encontraron una urbe ya desarrollada que decidieron no solo respetarla si no incluso embellecerla. En el siglo XIII volvería a correr con la misma suerte. Esta vez las invasiones estaban a cargo de los mongoles. Al llegarle su turno a Shiraz sus ciudadanos decidieron pagar tributo en lugar de luchar, por lo que la ciudad fue salvada de la devastación. Baghdad, capital del califato, no corrió la misma suerte.

Es por este desarrollo y estabilidad que la ciudad se convirtió en un santuario para intelectuales, artistas, místicos y hombres religiosos.

Definitivamente el visitante más importante de todos ellos fue Ahmed ibn Musa, hijo de Musa al-Kadhim (séptimo Imam) y hermano de Reza (octavo Imam). Esta familia vivía en la ciudad santa de Medina, Arabia Saudí, en el siglo IX, Y Ahmed ibn Musa era famoso por transcribir el Corán a mano así como para transmitir los hadith (dichos del Profeta Mohamed). Medina y todas las tierras musulmanas eran gobernadas por el califa desde Baghdad. Por un desencuentro con Musa al-Kadhim lo mandó arrestar y murió envenenado en una prisión de Baghdad. Muerto el padre, Reza se convierte en el octavo Imam y recibe la muy “……” recomendación de dejar Medina si es que quería salvar sus vida. Reza huye para Merv (actual Turkmenistán) y Ahmed ibn Musa, echándolo de menos, decide ir detrás de él. Mientras Ahmed iba atravesando el desierto y sus pequeñas villas, miles y miles de personas se le fueron uniendo, ya sea por su santidad, ya sea para sentirse seguros, ya sea para tener algo que hacer. Sea por el motivo que fuese, el califa se intranquilizaba desde el trono de su palacio en Baghdad al ver cómo Ahmed se iba haciendo de miles de seguidores, al punto que comenzó a temerle por si hacían una rebelión. El califa decidió tomar la misma solución que con el padre, matarlos. Reza murió envenenado en la región de Khorasán (actual Irán) y la caravana de Ahmed fue emboscada en Shiraz. Se armó una batalla en las calles de Shiraz entre los seguidores de Ahmed y los soldados bajo órdenes del califa. Finalmente Ahmed fue martirizado en el año 835.

Ver la tumba de Ahmed ibn Musa en Shiraz es uno de los monumentos más impresionantes que recuerdo de Irán, así que la visitamos como miles de peregrinos lo han venido haciendo desde hace siglos. Su pequeña tumba fue creciendo a lo largo de los siglos hasta convertirse en el mausoleo que vemos hoy en día que es del siglo XIX. Es un lugar maravillo porque es enorme, se siente la vibra de devoción por parte de la gente que está ahí. Mujeres cubiertas de pies a cabeza y hombres con sus pequeños gorros blancos y largas barbas. Este contraste del negro de las mujeres y blanco de los hombres es contrastado por el azul lapislázuli de los millones de azulejos del mausoleo y mezquitas que hay en el complejo.

Por fuera parece un sitio por el que no darías ni un céntimo...

Entrada al complejo de Ahmed ibn Musa

Pero por dentro….

Mausoleo de Ahmed ibn Musa

Por dentro del mausoleo es igual de maravilloso. Luz verde de neón, color tradicional del Islam, envuelve todo el interior mezclándose con los rezos de los fieles. Y toda esta sensación magnificada por los millones de espejitos que hay en el recinto que reflejan todo.

Adentro hay gente rezando, niños corriendo, o gente simplemente descansando del calor que hace afuera. Y en medio de todo esto está la tumba de Sayyed Mir-Ahmad, hermano de Reza. Hombres y mujeres separados, cada uno por su lado aproximándose a la tumba, dejándole un beso con su mano, y despidiéndose sin darle la espalda.

Desafortunadamente por dentro no pueden hacerse fotos.

El otro gran residente de esta ciudad es el poeta Hafez. Podría decirse que cada familia en Irán tiene 2 libros: el Corán y las poesías de Hafez. Se sabe que nació alrededor de 1315 pero poco más sobre su infancia y juventud. Su ingenio por la poesía fue reconocido por los gobernantes de Shiraz, quienes lo tenían en gran estima y este siempre disfrutaba de los places de la corte mientras aprendía a sobrevivir los constantes cambios de régimen que había en su querida ciudad.

Tumba de Hafez

Su fama radicaba en que sabía muy bien cómo mezclar lo profano con lo sagrado, dejando al oyente dudando de si se estaba hablando de un amor terrenal o de un amor a lo divino.

Ya comenzaba a atardecer por lo que decidimos ir a la casa del couchsurfer. Nuestro anfitrión nos invitó a unas bebidas ¡alcohólicas! Así es, en Irán el alcohol está prohibido, como muchas otras cosas (Facebook, X, BBC, etc., pero la gente se las ingenia para poder acceder a estos productos o servicios. Eso sí, con cautela. Por mencionar un ejemplo, ¿dónde guardaríamos nosotros nuestras botellas de alcohol? Me imagino que la mayoría de nosotros diríamos que en la cocina y no al fondo de nuestro armario de nuestra habitación (así es, ahí es donde nuestro couchsurfer las guardaba por temor a si algún día llegara la guardia revolucionaria iraní).

Bebimos unas cuantas cervezas y fuimos a un sitio a las afueras de Shiraz a cenar con nuestro couchsurfer. Una disculpa que no pueda poner el nombre del lugar pero no nos quedamos con él. Como quiera la única forma de llegarle era en coche. Era un sitio al aire libre, la gente sentada sobre el suelo en tapetes persas. Meseros pasando entre los comensales llevando bandejas con kebab, estofados de granada, arroces de diversos tipos, tomates, verduras y tés. Música iraní estruendosa que se escuchaba hasta el obscuro parking sin pavimentar. La música sonaba fuertemente por los altavoces y la gente hacía el amago de bailar desde sus lugares, pero nadie de pie, ya que en Irán está también prohibido el bailar. Hay que recordar a esos jóvenes que subieron un vídeo en Youtube donde salen bailando y ellas sin cubrirse el pelo en un espacio público mientras cantan “Happy” de Pharrel Williams. ¿El resultado? Los seis amigos declarados culpables y sentenciados a 6 meses de cárcel y 91 latigazos. El director del vídeo casero 1 año de cárcel y 91 latigazos. Al final, parece ser que soltaron a los amigos más no así al director .

Irán a veces parece dar muestras de tolerancia aunque cuando la gente cree que la cuerda está demasiada floja, el gobierno iraní la tensa para recordar quién la sostiene. Está el caso de la chica Goncheh Ghavami, que pasó 5 meses en la cárcel por intentar asistir a un partido de voleibol en Teherán. Y como estos, muchos más. Así que, ante la duda, mejor “bailar” sentados desde el suelo por si acaso.

Al parecer la gente entre ellos son muy permisibles, pero el problema es si no le agradas a alguien y ése alguien te delata, o si la policía da contigo como con el vídeo de YouTube. Así que bueno, con estas palmas y movientos del cuerpo desde el suelo sentados os dejamos.

Anterior
Anterior

Día 11: Pasargadae, Persépolis, Naqsh-e Rostam y Naqsh-e Rabaj